Recuperar nuestra memoria republicana
Un 14 de abril, hace 76 años, se proclamó la II República Española. Durante unos pocos años, España vivió el sueño de la modernidad; el sueño de la igualdad, de los derechos y de las libertades para todos. Un sueño hecho realidad que España se merecía tras siglos de regímenes absolutistas, dictaduras militares y de una economía atrapada en vetustas grandezas imperiales.
Llegó el momento histórico de la verdad deseado por una inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas capaces de gobernarse a partir de una Constitución basada en principios fundamentales de igualdad ante la Ley; de laicidad, con la total eliminación de la religión de la vida política y con la separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio, así como de elección y amovibilidad de todos los cargos públicos, incluido el Jefe del Estado. La Constitución de la Segunda República, que supuso un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos por el ordenamiento jurídico español y en la organización democrática del Estado, contemplaba la posibiliad de nacionalizar los servicios públicos y concedía el voto desde los 23 años con sufragio universal también femenino.
Celebrar cada año el 14 de abril y la proclamación de la Segunda República con todo lo que supuso para los pueblos de España es, más que una obligación, un ejercicio de recuperación de nuestra a veces frágil memoria histórica. No podremos ir hacia ningún sitio si antes no sabemos de dónde venimos.
Nuevamente la vida política y la sociedad valencianas tienen la obligación y la necesidad de recuperar ese espíritu de libertad e igualdad que embriagó a valencianos y valencianas a principios de los años treinta y que hoy, 14 de abril de 2007, parece habernos abandonado. El País Valenciano tiene que recuperar urgentemente algunos de sus derechos y de sus libertades fundamentales como son el de igualdad ante la Ley de todos sus ciudadanos y el de laicidad. No pueden seguir en sus cargos públicos y optar a la reelección quienes están imputados judicialmente por delitos graves. Hay que volver a separar la Iglesia del Estado y erradicar la religión de la vida política. La libertad de expresión tiene que retornar a los medios de comunicación y acabar de una vez con la censura y la manipulación informativa. Los servicios públicos como son la sanidad y la educación y que garantizan la sociedad del bienestar y la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos deben de recuperar toda su credibilidad y eficacia. Hay que acabar con el despilfarro en obras faraónicas y fastos que sólo disfrutan una minoría de la sociedad valenciana. El territorio y el paisaje no puede seguir siendo dilapidado y destruido por los especuladores con la connivencia, cuando no con el apoyo explícito, del actual gobierno de la Generalitat Valenciana.
Y para conseguir todo esto hay de desalojar al Partido Popular de las instituciones democráticas valencianas. El día para lograrlo es el próximo 27 de mayo.



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Vivimos en los tiempos del pensamiento único y de lo políticamente correcto que siempre son buenos para la desmemoria. Que este aniversario nos sirva para, simplemente, recordar que tenemos una historia, un pasado, y que no nos resignamos a revindicarlo como única vía para lograr una ética política en estos momentos tan importantes.
Un saludo y ánimo.