Paradigmas de la contemporaneidad
(Concierto celebrado en el Club Diario Levante el viernes, 29 de junio de 2007)
Una fugaz visita a la música del Siglo XXI de la mano del joven compositor catalán Luis Codera Puzo puso punto y final al sorprendente ciclo de conciertos diferentes Nuevas Miradas 2007 que, a propuesta de Musikeon, ha venido celebrándose durante el pasado mes de junio en la sala del Club Diario Levante. Ha sido un ciclo apasionante que ha puesto en evidencia la necesidad de nuevos formatos y nuevas propuestas escénicas, así como una nueva escucha y una nueva mirada para enfrentarse al arte de los sonidos.
No es ninguna novedad afirmar a estas alturas que, a lo largo de la historia, la música se ha dado a conocer de innumerables maneras. En cada período, en cada género y en cada nueva estética, los compositores no sólo han imaginado y escrito sus obras musicales sino que han implantado también nuevas formas de escuchar y de mirar sus nuevas creaciones.
Eso es precisamente lo que ha quedado claro después de estos conciertos y el último, interpretado por tres excelentes y jóvenes músicos, se erigió como paradigma de la música del presente. Luis Codera, con apenas 26 años a sus espaldas, es considerado y con razones uno de los creadores más completos de su generación. Sólo pudimos escuchar dos de sus últimas partituras, pero suficiente para saber que nos encontramos frente a un músico que no teme la diversidad de los lenguajes sonoros y de sus complejas simbiosis ni la fuerza expresiva de la transversalidad de las artes.
Si en Noshunjóck (2006), para flauta y percusión, este buen alumno del compositor Agustín Charles profundiza en nuevas aleaciones de timbres y en la búsqueda de nuevos diálogos entre ambos instrumentos, en Against (2007), para trombón y percusión, Codera trabaja con acierto la espacialidad, la gestualidad, un cierto grado de aleatoriedad o estimulación interpretativa y, sobre todo, el mestizaje de diversos lenguajes musicales. Ambas obras conocieron inmejorables interpretaciones a cargo de Ophélie Derieux, Cassiel Antón y Feliu Ribera.
El programa de concierto fue completado por la clásica Sequenza I (1958) para flauta, de Luciano Berio, interpretada con virtuosismo por O. Derieux, y Basta (1982) para trombón solo, del veterano compositor sueco Folke Rabe, cuya «performance» corrió a cargo del muy competente trombonista natural de Benidorm C. Antón.


