La Traslatio literaria y jacobea


Mientras escribo estas líneas un grupo de peregrinos, escritores y periodistas prosiguen su viaje por mar hacia Santiago de Compostela a bordo del buque escuela ruso MIR. Se trata de una nueva ruta literaria y jacobea: La Traslatio. Organizada por la Asociación Amigos del Camino de Santiago de la Comunidad Valenciana y con los auspicios de la Xunta de Galicia, esta iniciativa ha inaugurado una nueva travesía del Camino de Santiago a través del Mediterráneo y el Atlántico saliendo desde el puerto de Valencia. El próximo 15 de agosto, la expedición atracará en Vilagarcía de Arousa después de haber tocado los puertos de Cartagena, Málaga, Cádiz y Lisboa en un viaje que comenzó el pasado sábado, 4 de agosto, en la ciudad de Valencia, y que continuará en catamarán y a pie hasta su destino final.

Gracias a la amistad que me une desde hace años a algunos de los miembros más destacados de la Asociación valenciana del Camino Compostelano (Luciano, Amparo, Lita…) he tenido la suerte de realizar la primera etapa de esta aventura única, emocionante e inolvidable. Más allá de las justificaciones y argumentaciones históricas que avalan la ruta que los restos mortales del Apóstol Santiago recorrieron hasta llegar a Compostela y de la cual dejó constancia Ambrosio de Morales en su Viaje Santo «…dejando atrás el Mediterráneo, navegó por el océano rodeando todo el resto de Castilla y de Portugal y buena parte de Galicia, hasta meterse por la boca de la Ulla hasta la ciudad de Iria…»,

La Traslatio literaria y jacobea es una iniciativa enriquecedora por diversos motivos. No sólo por su carácter educativo y divulgativo, sino también por su carácter iniciático, La Traslatio reúne suficientes ingredientes para ser considerada como un viaje de estrecha y sana convivencia, de provechoso encuentro cultural y sobre todo de primeras vivencias. Como dijo el escritor Fernando Marías en una de las tertulias: “me siento feliz y triste al mismo tiempo: feliz por haber disfrutado por primera vez de tantas cosas bellas y triste porque ya no podré volver a vivirlas por primera vez.”

Efectivamente, ver las puestas de Sol con sus amaneceres en medio del Mediterráneo, viajar en uno de los veleros clásicos más grandes del mundo como es el Mir (Paz, en ruso) y vivir en primera persona el despliegue majestuoso de todo su velamen en busca del viento que desplazara las 2.257 toneladas, compartir minuto a minuto los espacios —minúsculos—, las conversaciones, las miradas, las lecturas, la música, los juegos, etcétera, con una tripulación tan particular y exclusiva, ha procurado mucha felicidad y tristeza a cuántos hemos participado en esta aventura y ha compensado con creces las posibles incomodidades de una navegación a vela en un buque escuela de estricto y necesario régimen disciplinario.
El proyecto contempla la realización de un documental y la edición de un libro con relatos a cargo de los escritores invitados y fotografías que verán la luz el próximo año y que serán presentados en diversas ciudades españolas. Esperaremos con impaciencia ambas producciones y confiamos en que la ruta recién inaugurada conozca sucesivas ediciones.

Informació i enllaços

Sindica els comentaris, llig els que els altres han dit, o enllaça des del teu blog.


Altres entrades
Unic©vers
La herencia revolucionaria en la música contemporánea

Escriu un comentari

Perd un minut i conta'm el que penses.

Comentaris

Sigues el primer en deixar el teu comentari