Rusia dinamitada


Tramas secretas y terrorismo de Estado en la Federación Rusa

Entre el periodismo de investigación y el riguroso trabajo de recopilación, documentación y análisis históricos, Rusia dinamitada es un libro testimonio y un texto de denuncia. Su autor, el historiador ruso Yuri Felstinski, hace un verdadero alarde de sinceridad y honestidad profesional y de coraje y valentía política.Cartas, artículos y crónicas periodísticas e innumerables testimonios ponen al descubierto las profundas y oscuras tramas de espionaje y de terrorismo más desoladoras de cuantas se han dado en el mundo en las últimas décadas.
Un viaje a las cloacas de un estado en vías de putrefacción y descomposición que parece no tener fin a juzgar por las últimas advertencias y restricciones hechas por Vladímir Putin, presidente de la Federación Rusa y su Comandante Jefe, en cuanto a la presencia de observadores internacionales en las próximas elecciones rusas del mes de diciembre.

Cartas, artículos y crónicas periodísticas e innumerables testimonios ponen al descubierto las profundas y oscuras tramas de espionaje y de terrorismo más desoladoras de cuantas se han dado en el mundo en las últimas décadas.
Un viaje a las cloacas de un estado en vías de putrefacción y descomposición que parece no tener fin a juzgar por las últimas advertencias y restricciones hechas por Vladímir Putin, presidente de la Federación Rusa y su Comandante Jefe, en cuanto a la presencia de observadores internacionales en las próximas elecciones rusas del mes de diciembre.

Cartas, artículos y crónicas periodísticas e innumerables testimonios ponen al descubierto las profundas y oscuras tramas de espionaje y de terrorismo más desoladoras de cuantas se han dado en el mundo en las últimas décadas.
Un viaje a las cloacas de un estado en vías de putrefacción y descomposición que parece no tener fin a juzgar por las últimas advertencias y restricciones hechas por Vladímir Putin, presidente de la Federación Rusa y su Comandante Jefe, en cuanto a la presencia de observadores internacionales en las próximas elecciones rusas del mes de diciembre.

El trabajo realizado por Yuri Felshtinski, con la ayuda del ex-agente de la KGB (actualmente, conocida por el nombre de Servicios Federales de Seguridad-FSB), Alexandr Litvinenko, asesinado el año pasado en su exilio de Londres, es realmente paradigmático en un mundo globalizado y cada día más sórdido y absolutamente paradójico, incongruente y cruel. De la Dictadura del Proletariado a la Dictadura del Terror, Rusia, al igual que otros países del entorno ex-soviético, sigue inmersa en una Transición lenta y frágil que la conduzca a un Estado democrático y en plenitud de derechos ciudadanos. Salvando las distancias, esta transición recuerda en algunos aspectos la transición española. Rusia proviene de un Estado militarizado y políticamente vigilado. Temeroso de todo lo externo. No se han dado todavía las circunstancias que permitan acometer una transición hacia la normalización de un Estado donde sus ciudadanos ejerzan su plena soberanía. También es verdad que han pasado pocos años desde la «perestroika» y del reconocimiento de los derechos humanos (diciembre de 1988), acabando con los principios de Stalin y del marxismo estalinista que hasta entonces habían constituido la ideología del partido comunista. Apenas han transcurrido 16 años desde el Golpe de Estado de agosto de 1991 y de la inmediata disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas (URSS). No se han dado las circunstancias que propicien una reestructuración del aparato del Estado ni de las Fuerzas de Seguridad. Tampoco se ha llevado a cabo una más que necesaria depuración política en el organigrama militar.El libro de Yuri Felstinski se despide con un epílogo cargado de incertidumbre, pero con una puerta entreabierta a la esperanza. El «decreto presidencial» sin fecha es el objetivo a cumplir. Es el reto que tiene la sociedad rusa para consigo misma. Y dentro de unas semanas tienen una cita con las urnas que pueden cambiar las futuras coordenadas de un pueblo que aspira a vivir de otra manera e incluso que necesita superar esa máxima que Yuri Felshtinski nos recuerda en las páginas de su libro: «Queríamos hacerlo mejor, pero las cosas salieron como siempre.» No creo que nadie deba estar sometido al yugo del miedo, de la autocompasión, de la pusilanimidad, del hihilismo más ineficaz e injusto. Confiamos en que este libro y los que puedan venir en un futuro inmediato ayuden a concienciar y avanzar en esa normalización de la vida democrática de uno de los países más grandes y poderosos del planeta.

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