Enrique Sanz Burguete. 50 años de música y amistad


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Buscando en la hemeroteca, año 1993 (no han pasado uno ni dos), he encontrado una entrevista publicada en el Postdata del diario Levante-EMV que comenzaba así: Enrique Sanz, de tímido y nervioso gesto, subyuga a sus interlocutores con su inagotable discurso. Versado en multitud de temas e interesado por todo aquello que pueda enriquecerle, salpica constantemente su conversación con citas, referencias y ejemplos. Quizá sea su tarea, siempre ardua, como docente, como profesor de formas musicales en el Conservatorio Superior de Música de Valencia, lo que refuerza esa peculiar manera de hablar y conversar.” Más abajo, Enrique respondía ante la pregunta: “¿Cómo compagina su actividad creativa con su labor como profesor?˝ de la siguiente manera:

“Cualquier actividad o acción requiere una reflexión, así como una poética implica una retórica. Aprovecho el ejercicio de la docencia para reflexionar desde y para la música. Analizando, por ejemplo, la obra de Haydn o la de Beethoven siempre se pueden seguir extrapolando elementos. También, la experiencia personal y los problemas sufridos en carne propia son una interesante aportación a los alumnos.”

Ahora, después de casi quince años, de una trayectoria tan silenciosa y discreta como impecable, no hay dudas de quién es y de cómo piensa Enrique Sanz. Él es un tipo consecuente consigo mismo y honesto con sus causas, coherente como su música y su pensamiento y generoso con todo el mundo, sin excepción (hasta asiste regularmente a conciertos en los que no le tocan sus obras y a los estrenos de sus amigos compositores e intérpretes). Ahí es nada.

Suena breve y parece que sabe a poco este sucinto panegírico, pero es bien cierto que surgiendo de la nada (Enrique Sanz no tiene precedentes musicales en su entorno familiar más inmediato que determinara la difícil elección de convertise en compositor y no en arquitecto o médico de cabecera), ha alcanzado las más altas cimas de la honradez personal e intelectual y eso, como diría Groucho Marx no es nada fácil.

Amante de las citas (y, por supuesto, también de su esposa y de su hija, me consta), Enrique las inserta en su discurso con cierta prodigalidad y hay una que caló especialmente hace años. Es del escritor y autor de 2001, Una odisea del espacio, Arthur C. Clark, y dice que “el futuro ya no es lo que era”. No ha perdido su vigencia, sobre todo, porque hace tiempo que estamos en el futuro.

Hoy, que Enrique Sanz cumple sus primeros 50 años, no voy a preguntarle por su futuro, porque hace tiempo que Enrique disfruta de su futuro en todos sus parámetros. Sólo le pido que lo siga compartiendo con todos sus amigos y discípulos.

Feliç aniversari, Enrique.

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Comentaris

He tenido la oportunidad de compartir muchas conversaciones riquísimas en contenidos con Enrique y es algo que me hace sentir muy bien ya que es un honor que alguien tan honesto y tan incapaz de pensar mal de otro además de un gran conocedor de la teoría y de la práctica musical entre otras cosas, decida dedicar su tiempo (quienes lo conocemos sabemos que horas) con un alumno por el mero placer de enseñar y compartir opiniones. Uno nunca siente haber perdido ni un solo minuto si es conversando con Enrique porque además de un gran orador es un gran “escuchador”.
Me alegro que se celebre a uno de los más interesantes compositores valencianos.
Saludos.