Precedidos de prestigio y glamour
Precedidos por el prestigio —y por el glamour, ¿por qué no?— de pertenecer a una de las formaciones orquestales más importantes del actual panorama internacional, la Orquestra de la Comunitat Valenciana, los músicos que el pasado viernes debutaron con una nueva formación en la sala del Club Diario Levante alcanzaron las expectativas despertadas entre los aficionados que, en generosa representación, no quisieron perderse el acontecimiento. Agrupados bajo la nueva asociación interpretativa que toma su nombre de la empresa valenciana que la apadrina, Rivera Camerata reúne a doce excelentes instrumentistas de cuerda procedentes de todos los rincones del planeta y seleccionados la mayoría de ellos por su actual director musical, el gran maestro Lorin Maazel.
El material musical propuesto en este primer programa de concierto, en un intento de ajustarse a la declaración de principios estéticos puesta de manifiesto por esta nueva formación camerística: “del barroco a la música contemporánea, con un firme compromiso con la música española”, estuvo firmado por Turina, Bach y Tchaikovsky.
Estos nuevos residentes en Valencia, que trabajan en el Palau de les Arts Reina Sofía desde hace apenas un par de años, desplegaron su apabullante técnica instrumental, rayana en el virtuosismo, y sus formidables dotes interpretativas en obras de especial envergadura expresiva como la Serenata para cuerdas en do mayor, Op. 48, de Piotr Ilyich Tchaikovsky. Una partitura de honda e intensa emoción, donde Rivera Camerata alcanzó los mejores logros de la velada. El alto vuelo de los fraseos, la verosimilitud temática, la clara definición de los planos sonoros, el exquisito trabajo dinámico, el animado y desenfadado Tempo di Valse en contraposición al profundo sentimiento expresado en el Larguetto elegiaco o el brillante Finale, repetido tras los calurosos aplausos, mostraron el verdadero alcance musical de una formación integrada por contrastados intérpretes de atril y mejores solistas.
Del foso de la ópera a la superficie de los escenarios camerísticos, los músicos de Rivera Camerata evidenciaron la necesidad y las ganas de empuñar la batuta de sus pulsiones artísticas más íntimas y disfrutar en un contexto instrumental e interpretativo diferente y abordar repertorios no frecuentados en sus disciplinadas y cotidianas vidas laborales. Y así se pudo comprobar en el Concierto para dos violines, cuerdas y bajo continuo en re menor, BWV 1043, de J. S. Bach, en el que tanto las solistas Mirabai Weismehl —concertino y directora de Rivera— y Marija Nemanyte como el resto de cuerdas a las que se sumó el teclista José Ramón Martín mostraron máximo entusiasmo. Salvo algunos desajustes en la compenetración entre solistas y la parte concertante en el Vivace inicial, la interpretación de Bach fue ganando en soltura, frescura y prescisión hasta llegar a gozar de una espléndida calidad de timbre en el Largo y una necesaria elegancia a la vez que agilidad en el Allegro.
En La oración del torero (1925), de Joaquín Turina, si bien Rivera Camerata no extrajo toda la magia encerrada en este canto de pasión, dramatismo y contenida emoción, nada se pudo objetar al más que correcto buenhacer interpretativo. Entre las propinas, destacó la protagonizada por el jovencísimo violonchelista Rafal Jezierski y su indiscutible virtuosismo en el último movimiento del Concierto en Do mayor, de Joseph Haydn.
Josep Lluís Galiana. Publicado en Levante-EMV. 27 de enero de 2008.
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3796_26_399312__Club-Diario-Precedidos-prestigio-glamour
(Rivera Camerata. Mirabai Weismehl (concertino/director). Obras de Joaquín Turina, J. S. Bach y P. I. Tchaikovsky. Club Diario Levante. 25 de enero.)



Querido Josep,
Muchas gracias por la crítica y por ponerla en la publicación del domingo, lo más leído. Estamos muy contentos con el éxito del concierto. Fue un placer trabajar contigo preparando el concierto en el Club Diario Levante el 25 de enero.
¡Hasta la próxima!
Un cordial saludo,
Mirabai