«REC» y «Bajo las estrellas», Premios Tirant 2008 a la mejor película y mejor comedia españolas

El año en que todos los medios de comunicación alertan que el cine en España ha perdido 20 millones de espectadores, los empresarios exhibidores de cine más importantes de la Comunitat Valenciana se han vuelto a reunir una edición más, y ya son diez, para entregar sus Premis Tirant a las mejores películas de la temporada y comentar la reacción del sector ante unas cifras alarmantes que, como señalan, tampoco se ajustan a la realidad «a causa de una valoración anticipada hecha por el Ministerio de Cultura».
«Basta que se dé algo por sentado en la industria del cine para que venga una película y eche por tierra la teoría», señalaba el presidente de la Asociación de Empresarios Exhibidores de la Comunitat Valenciana, Emilio Pechuán. Junto a él, componían el jurado Antonio Pérez, gerente del Grupo de Cines ABC (Cine Excin); Antonio Such, gerente de los cines Babel-Albatros; Silvino Puig, gerente de los Multicines Lys; Antonio Mansilla, gerente de los Cines Astoria de Alicante y José Ramón Gascó, propietario de las Multisalas Alucine de Sagunt, todos ellos reunidos por el director técnico del Festival Premis Tirant, Fernando Franco.
Un nutrido grupo de empresarios, lo que indica cierta dispersión en el sector de la exhibición, que se conseguía reunir ayer en el Restaurante Genuí para fallar los premios de la décima edición. Un palmarés que destaca por una posición comprometida hacia las producciones arriesgadas y que aportan nuevas formas de acercarse al espectador desde la producción audiovisual para la gran pantalla. Junto a ellos, en representación del periódico Levante-EMV, acudían el subdirector general, Lorenzo Galiana; el director, Pedro Muelas; el gerente, Manuel Zafrilla y el director comercial, Vicente Gámir.
El codirector del Festival Premis Tirant, Josep Lluís Galiana, señalaba que este año los exhibidores tienen más dificultades para fallar estos premios, los únicos que existen en todo el Estado español, «porque los largometrajes llegan con más dificultades a las salas». Si bien, todos los argumentos en el debate de la crisis deben ser compartidos con múltiples causas.
Una conclusión sí quedó clara. «Siempre que hay buenas películas, la gente va al cine, las salas se llenan», afirmaba Antonio Mansilla. Y al margen quedan los argumentos sobre el elevado precio de la entrada, que achacaban más bien al entorno (el hecho social de ir al cine, a cenar? etc.), el efecto disuasorio producido por la multiplicación de ventanas para acceder a los productos audiovisuales (internet, DVD?) o la falta de hábito de las nuevas generaciones. Y apareció el tema de las horas que los jóvenes dedican a internet. «Las nuevas tecnologías afectan, pero no es lo más decisivo», afirmaron al unísono.
En el diálogo en torno a la crisis del sector, que algunos dieron en llamar, en caída libre, término que otros rechazaban por lo que de peligroso tiene en su relación con los préstamos bancarios, entran muchos elementos. Entre los argumentos esgrimidos quedó patente que el consumo del audiovisual no ha descendido. «No es que la gente no vea cine, sino que no va a las salas. La reconversión debe hacerse en este contexto. Hay que plantearse qué hacer para que el negocio de la exhibición sea menos deficitario», decía el codirector del Festival Premis Tirant, Francesc Fenollosa.
«Lo que está claro es que alguien de la cadena está haciendo algo mal», aseguraba Silvino Puig. «Hay que reestructurarse», señalaba José Ramón Gascó «y buscar las películas que gustan al público».
Antonio Pérez reseñaba que «los espectadores no dan abasto a tantos estrenos. Y la culpa es de todos. El distribuidor que te da el material. Tú que quieres contentarlos. Y lo que se produce es que has de retirar una película que está funcionando por la presión de los títulos que llegan». Aunque este es un argumento que afecta en mayor o menor medida en función del número de salas gestionadas.
Emilio Pechuán indicaba que mientras en España ha descendido el número de espectadores, en EE UU han vuelto a subir en taquilla y recaudación. «No podemos echarles la culpa a ellos porque son un mercado diferente».
Mansilla incidía en otra cuestión. «La gente no conecta con las películas españolas. Tal vez falta un producto importante». Pero Puig aseguraba que «el hábito del cine no se pierde». Tal vez sea por que es insustituible la magia que envuelve al espectador refugiado en la oscuridad de una sala de cine para ver y vivir otras vidas.
María Tomás, Levante-EMV. 2 de febrero de 2008 (Foto: Dani García Sala)


