Un concierto muy particular


Tal y como sucedió con el ciclo de conciertos «Nuevas Miradas» del año pasado, Musikeon ha vuelto a repertir el éxito con una nueva propuesta musical realmente extraordinaria. Dentro del ciclo del mismo nombre pero en la versión 2008, Luca Chiantore, director de esta exclusiva empresa de servicios musicológicos y formación musical especializada, contó nuevamente con la joven pianista catalana Mireia Vendrell. Arropada, en esta ocasión, por un también joven y talentoso quinteto de cuerda, presentó «un concierto muy particular —en palabras de este pianista y musicólogo italiano— «por la reflexión que plantea en torno al concepto de obra y estilo musical como una unidad, como un objeto finito, a partir de tres composiciones bien distintas, con lenguajes diferentes, pero a la vez con algo en común.»
Otros alicientes de este particular programa radicaban en la primera ejecución pública en España del polémico arreglo camerístico del Concierto nº 4 en sol mayor, op. 58, versión para piano y quinteto de cuerda (1807), de Beethoven, según el manuscrito 1264/3 de la Staatsbibliothek de Berlín, descubierto en 1988 por el musicólogo alemán Hans Werner Küthen. También, se pudo escuchar por primera vez en España la Cadenza (con o senza Beethoven) (2003), del compositor norteamericano Frederic Rzewski (1938), construida a partir del 4º Concierto de Beethoven en su doble versión como obra aislada y como cadencia de la obra del genio nacido en Bonn.
Para completar el concierto celebrado el viernes pasado en la sala del Club Diario Levante, con la colaboración de Clemente Pianos, Mireia Vendrell interpretó la Sonata en sol menor, op. 22, de Schumann, pero en su primera versión, finalizada en 1835, y con el final original, «un último movimiento que transfigura el sentido de toda la composición».
La reflexión que se puede extraer de todo ello es, sin duda, la forma, el pensamiento, que un intérprete de nuestros días puede realizar de la música del pasado a partir de la contemporaneidad. Una reflexión que ya pudimos escuchar hace apenas un año con otro programa bien distinto, en el que Vendrell desplegó toda su sensibilidad, toda su energía creadora y su gran personalidad como pianista. Mireia Vendrell (Barcelona, 1986) dejó constancia de que su progresión artística es imparable. Ha ganado en recursos léxicos: dice y expresa mucho más y mejor. Su espíritu inquieto, curioso y apasionado procura al oyente perspectivas únicas y muy personales sobre obras, lenguajes y estilos musicales diferentes.
El trabajo dinámico, la búsqueda de nuevos colores y matices cromáticos y el equilibrado ajuste agógico que Vendrell desempeñó sobre la impetuosa, y a la vez delicada, Sonata de Schumann, sin duda una de las obras cumbre del Romanticismo alemán, fue la mejor carta de presentación de una intérprete que tiene mucho que decir. Las recreaciones de Vendrell muestran una visión muy particular y poliédrica de la música de hoy y de ayer. Tal vez, ése sea el atractivo o la condición de Vendrell: una pianista interesada en el repertorio del siglo XX y en las músicas de nueva creación (incluida la improvisación, propuesta por Rzewski en su Cadenza), pero que vuelve su mirada sobre las grandes obras y autores del imprescindible patrimonio musical occidental para saber de dónde venimos.

Josep Lluís Galiana. Publicado en Levante-EMV. 22 de abril de 2008
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008042700_26_436009__ClubDiario-concierto-particular
(Ciclo de conciertos Nuevas Miradas 2008. Mireia Vendrell (piano), Christian Torres y Josep Esteve (violines), Ana Zambrano y Cecilia Cotero (violas) y Ferran Bardolet (violoncello). Obras de Robert Schumann, Frederic Rzewski y L. van Beethoven. Club Diario Levante. 18 de abril)

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Comentaris

Nuevamente me dejó plenamente satisfecha la actuación de esta joven pianista. Su tono artístico, su integración total con el instrumento -que le hace un dúo- y en definitiva su gran capacidad artística, me hicieron nuevamente la delicia del rato que duró la actuación.
Gracias a la pianista, a la organización y agradecida por este gran placer de escuchar semejante actuación.
Que se pueda repetir.
TRINIDAD RODRÍGUEZ.

Fue un recital que me entusiasmó; pleno de belleza artística, buena sincronización, elegante presentación y un repertorio sobresalientemente original.
La pianista nos volvió a demostrar su valía y la ratificación de su calidad; seguro que pronto oiremos comentarios similares al que se le presenta aquí, en más medios de comunicación.
Felicidades.
Meritxell Juvé

Hasta este concierto nunca habia visto a un pianista hacer el amor con la banqueta.
Por lo demás superficialidad y falta escandalosa de técnica.

El comentario que revierte el Sr.Garcia Roch, el 5 de Mayo, merece la descalificación más sonora.
Creo que su grosería merece que el moderador lo anule.
Se puede y debe criticar; puede gustar o no gustar, pero groserías no.

Hombre Javier, entiendo que te gustase ver a Mireia en los términos que expones, porque fea fea no es, así que si te pasas el concierto con la cabeza llena de pensamientos eróticos y fantasías extasiantes, es complicado que puedas advertir el discurso profundo que plantea. Cuando dices falta de técnica, te refieres a que no dominaba bien el movimiento con la banqueta no? Estoy seguro de que tu imaginación puede vislumbrar cosas mucho mejores.

no fuí al concierto, pero si es verdad eso que comenta javier, intentaré “ver” y escuchar a esta pianista, pues no hay nada más sublime que la música y el sexo coaligados en una misma sala.
además debo de suponer que el señor don es la persona idónea para convencernos si la pianista en cuestión domina la “técnica” o no.
;-) recuerdos de CF.

ah! gran crítica la del maestro galiana,ánimo con la página.

El arte como ejercicio de la libertad

Con motivo de la polémica desatada a raiz del concierto que la pianista catalana Mireia Vendrell celebró en el Club Diario Levante el pasado mes de abril y de la crítica publicada por quien suscribe este comentario en el diario Levante-EMV y en este blog (http://www.joseluisgaliana.com/2008/04/21/un-concierto-muy-particular/), me veo en la necesidad de apuntar algunas reflexiones. He moderado la entrada de comentarios como acostumbro a hacer, pero algunos no han visto la luz debido al tono desconsiderado, hiriente, maleducado y absolutamente alejado del debate de las ideas, de la ética y de la estética, y otros han sido publicados con el objetivo de iniciar una polémica, pero el nivel no ha superado el suelo de la banalidad, de la ocurrencia y la chabacanería.

Es una lástima que la polémica y el debate sobre el arte entre el amplio colectivo de creadores, intérpretes y público no trascienda de la anécdota, del chiste fácil y, en ocasiones, de la falta de respeto. ¿Dónde está la inteligencia, la discusión teórica y el debate estético?

Es una verdadera lástima la pobreza de contenidos en la conversación (por llamarlo de alguna manera) cotidiana. Siempre me han desanimado los argumentos simples y cortos del «no me gusta o me gusta» o el arrogante «entiendo de arte», pero los prefiero al exabrupto «esto es una mierda». ¿Tan difícil es hilar un argumentario, reflexionar, dialogar o discutir sobre aquello que nos ha emocionado, conmovido, crispado, desagradado o simplemente nos ha dejado impasibles?

El principal objetivo del arte es ejercer la libertad. No sólo por parte de los artistas que muestran su manera de entender la belleza o de expresar lo inaprensible sino por parte del público como garante de una comunicación. El arte, y en este caso la creación musical y sonora, por tratarse de una actividad realizada en vivo y en tiempo real, necesita de una interacción entre creador y público. De ahí que se necesite un doble ejercicio de libertad y respeto hacia lo que está ocurriendo. Contra el arte sonoro sólo cabe el libre ejercicio de la escucha y, a posteriori, el sanísimo ejercicio de la crítica y de la reflexión estética.

Lamento si por mi interés en polemizar se me ha colado algún comentario que no debería haber visto la luz.