Entrevista a Manel Jm Romero


Manel Jm Romero
(técnico de l’Associació d’Editors del País Valencià)

•    ¿Cuál es el estado de salud actual del mundo editorial valenciano?
•    En general, está en uno de sus mejores momentos históricos. La asociación agrupa a más de 60 editoriales, casi el 80% de toda la industria editorial valenciana. Es cierto que la inmensa mayoría de empresas son pequeñas o muy pequeñas y también estamos atravesando una situación delicada con la crisis económica, pero el sector se muestra potente.
•    Hace unos días fueron publicadas en el DOGV las subvenciones a la industria editorial valenciana para este año por parte de la dirección general del Libro, Archivos y Bibliotecas, ¿se han visto mermadas por la crisis económica?
•    Hay que distinguir tres estadios. Por un lado, el presupuesto anual de la Generalitat que establece unas líneas de ayudas para apoyar a todos los sectores del libro. Por otro lado, la convocatoria de estas ayudas con una rebaja del 50% de media, pero que si se habilitaban los créditos necesarios, se resolvería la convocatoria con el 100% del presupuesto. Una fórmula cautelar de la Conselleria de Hacienda, pero lo bien cierto es que la directora general del Libro ha conseguido resolver les ayudas con el 100% de la dotación presupuestaria inicial, sin rebajas. Por tanto, nos sentimos satisfechos con las ayudas de este año, porque se han respetado las expectativas.


•    ¿Recibe suficiente apoyo la producción editorial en valenciano?
•    Son 350.000 euros. Supone el 40% de la producción editorial en valenciano. No es suficiente. Haría falta el doble para poder subvencionar el total del libro en valenciano.
•    ¿Piensa que la política de subvenciones es la más idónea para un sector industrial y cultural estratégico y de esta envergadura? ¿No sería conveniente una política de convenios y un tratamiento más economicista y no esperar la subvención cada año?
•    Dos cosas. Primero, lo que comporta a industria, el sector está dentro de los planes de competitividad de la industria valenciana, mediante el Plan de Competitividad del sector de las Artes Gráficas, donde tenemos una pequeña parte. Intentamos asumir planes de viabilidad a través de la Conselleria de Industria, pero por ser la cola del león de todo un sector enorme, nos beneficiamos de algunas cosas, pero de pocas. Y por otra parte, hemos pedido a la consellera de cultura de hacer una revisión de la toda la política de ayudas a la industria editorial. Unas ayudas que apuntaran sobre la cuenta de resultados económicos de la producción, su rentabilidad y eficacia, y reforzar una red empresarial. Hay que analizar cuáles son las necesidades de la industrial editorial y garantizar la presencia de los libros en valenciano en las bibliotecas mediante políticas de incremento bibliográfico en este sentido.
•    ¿Puede darse la concentración editorial en nuestra comunidad?
•    No tengo noticias. La industria editorial valenciana es muy joven. La mayoría de empresas son muy jóvenes, se encuentran en su primera generación y con proyectos muy personales que no posibilitan las fusiones. Tal vez, en un futuro.
•    Se ha comentado que los «best sellers» del verano como la saga de Larsson, «Millenium», han salvado la campaña de venta de libros, pero el futuro inmediato no parece demasiado ilusionante, ¿Cómo lo ven desde la Associació d’Editors del País Valencià y en qué repercute esos éxitos editoriales a las empresas valencianas?
•    Lo más importante de este fenómeno y a pesar de la crisis es que ha permitido mantener abiertas la mayoría de las librerías valencianas. Y eso garantiza que los libros de las editoriales valencianas sigan estando al alcance de los lectores. Nuestras editoriales lo han pasado muy mal durante el primer semestre y el éxito de los «best-sellers» no reportado el mismo éxito al libro valenciano. Y la campaña de otoño no apunta muy bien. La situación es compleja.
•    Entonces es un tópico eso que dicen de que las crisis económicas incentivan la lectura, porque es un ocio barato.
•    No creo que sea un tópico. Es evidente que lo primero que la gente recorta son los gastos suntuosos, pero el libro es un objeto de consumo barato, asequible y que entretiene.
•    El libro electrónico al poder. Los editores españoles creen que el libro electrónico será «el rey» de las próximas fiestas navideñas. Esos son algunos de los titulares de prensa que ha recogido el último boletín de la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones (FANDE), ¿el sector editorial valenciano está preparado para la llegada inminente del libro electrónico?
•    Está siendo el año del culebrón del libro electrónico. Desde principios de año se están anunciando hitos comerciales que señalan que el libro electrónico ya está aquí, pero es bien cierto que está siendo también el año de incumplimientos. En primer lugar, hay que distinguir entre el libro electrónico como electrodoméstico, el «reader» que es el elemento necesario e imprescindible para la gran expansión de la venta de contenidos digitales y el libro electrónico como contenido digital. Son dos cosas diferentes. En la primavera pasada se tenían que haber comercializado los readers de Sony, pero todavía no han llegado a España. Tienes que comprarlos a través de Internet. También se anunciaron grandes portales nacionales de libros digitales, pero todavía no están. Lo que está pasando en otros países tarda en llegar a España.
•    ¿Nos encontramos, entonces, en un momento de búsqueda o lucha por la estandarización del soporte y de los formatos?
•    Indudablemente estamos en la batalla por el estándar del hardware y parece ser que el estándar en el formato será el EPUP, que ha sido asumido por Sony y otros fabricantes. Se trata de tinta electrónica y todos los «e books» funcionan con esta tecnología base. Las pantallas de los «readers» no tienen luz propia y se iluminan con la luz ambiente, pero todavía falta que esta tecnología evolucione en  cuestiones como las pantallas táctiles, que se pueda subrayar o glosar, también que se puede cargar contenidos, etc.
•    ¿Cuáles son las previsiones? ¿Hay algún plan o estrategia diseñado en este sentido?
•    La industria editorial valenciana está vigilante, alerta. Y algunas editoriales han iniciado proyectos experimentales de distribución de contenidos, pero no se puede decir que haya un gran movimiento. Lo que sí que hay es un proyecto impulsado por la Associació d’Editors con la participación del Gremi de Llibrers para crear una plataforma de distribución de contenidos digitales en la que puedan participar las editoriales y las librerías valencianas y que ofrezca entrada a 1.500 libros digitales. El proyecto se llama Ebiblos y en este momento está presentado al Plan Avanza del Ministerio de Industria que está por resolver de manera inminente y poder ponerlo en marcha cuanto antes. Ebiblos pretende aglutinar contenidos digitales y distribuirlos para incentivar de esta manera la digitalización de contenidos y ponerlos al alcance de los lectores.
•    Pero, esta plataforma será competitiva en un mundo global con sindicadores tan potentes como Google o Amazon…
•    Ebiblos se plante en una primera etapa dos objetivos: la necesaria digitalización del libro valenciano, sensibilizar al sector de esta necesidad de trabajar en un entorno digital. El segundo, es experimentar cuáles serán los nuevos modelos de negocio, los estándares, los nuevos formatos de lectura y las estrategias, al mismo tiempo que lo hacen los grandes editores de España, de Europa y todas las multinacionales de todo el mundo. Ebiblos nos permitirá hacer las mismas probaturas que los demás y posicionarnos de cara al futuro y que nos permitirá llegar a alianzas con otras estructuras de sindicación y distribución más potentes. De esta manera, podremos influir y decidir en los futuros modelos de negocio. Estamos diseñando una nueva era que determinará nuevos modelos de consumo, de distribución, de relaciones entre autores y editores, nuevos márgenes comerciales. Y la pregunta es: ¿dejamos a las grandes corporaciones que decidan cuál es futuro de nuestro negocio o participamos desde el inicio en esa definición? ¿Por qué Amazon tiene que marcar los precios de los libros electrónicos?
•    ¿Serán compatibles el libro y su edición electrónica o acabará desapareciendo el primero?
•    Yo pienso que durante mucho tiempo ambos serán compatibles, pero dependerá de los contenidos. Desde hace años, todo el contenido de jurisprudencia, derecho ha desaparecido del soporte papel. Todo está digitalizado. La famosa Aranzadi, las grandes colecciones de legislación, han desparecido de los despachos y se consultan digitalmente con suscripción. Pero es muy difícil que el álbum ilustrado no se siga haciendo en papel. Y siempre existirán el viejo placer de leer en papel. El best sellers, por ejemplo, por la cadena de distribución y por tratarse de un producto de venta de impulso, permanecerá en papel.

Josep Lluís Galiana. Entrevista publicada en el diario Levante-EMV. 10 de septiembre de 2009

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